La primera reunión del grupo de trabajo, donde se pretende llegar a un acuerdo sobre las retiradas anticipadas del régimen complementario de pensiones obligatorio (ROPC), finalizó el lunes 16 de febrero sin mayores avances.
Por un lado, están los diputados, que en su intervención dejaron claro que su intención era permitir más auditorías a los actualmente bajo revisión. Del otro lado están las empresas de pensiones, el Banco Central de Costa Rica y la Superintendencia de Pensiones (Supen), que no aceptan los cambios.
Varios representantes dejaron claro en la primera reunión del directorio que la intención era continuar con las reformas y criticaron que los técnicos no presentaron propuestas.
La coordinadora del grupo de trabajo, la diputada libertaria Rosaura Méndez, solicitó a los representantes técnicos llevar propuestas a la próxima reunión, que está prevista para el lunes 23 de febrero a las 8:30 horas.
Méndez dijo al final de la primera sesión que era obvio que los contendientes estaban enfrentados.
“Hay una voluntad clara por parte de los diputados, al menos los que estamos aquí en este momento, de buscar una solución a las propuestas que ustedes presentan, a lo que proponen, para buscar un retorno que no afecte sino que logre consensos”, dijo Rosaura Méndez.
«Acá están todas las fuerzas políticas, muchas de ellas muy diferentes, y lo que estamos definiendo es cómo, con qué pagos, de qué manera se les va a devolver los ahorros del pueblo, cómo se les va a devolver el ROPC», dijo por su parte la diputada del Frente Amplio, Rocío Alfaro.
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Impacto en la economía nacional.
Uno de los principales temas de discusión fue la posibilidad de que la retirada anticipada de un gran número de personas pudiera tener un impacto macroeconómico.
El economista Leiner Vargas, que representa a grupos que promueven la pronta entrega del ROPC, dijo que no había evidencia de que pudiera tener algún efecto sobre el crecimiento o la inflación.
Vargas señaló que recurrió a distintos modelos matemáticos para descartar estos efectos. El cálculo inicial es que de los ¢14 billones que representa el ROPC, sólo se retirarían medio billón en un período de hasta 36 meses.
«El impacto económico de poner este dinero en una economía como la nuestra, esta cantidad en 36 meses, no tiene impacto en las tasas de interés ni en la inflación como se ha dicho», dijo Vargas.
Por su parte, el presidente de la Asociación Costarricense de Operadoras de Pensiones (ACOP), Róger Porras, indicó que en un mercado poco profundo como el de Costa Rica es necesario analizar si se podría crear un efecto.
«Si dice que no hay impacto en las tasas de interés y los tipos de cambio, tendrá que ser revisado muy a fondo», dijo.
«Si hay que recortar recursos del exterior y traer más dólares, se va a afectar el tipo de cambio y se va a afectar a la baja, y si todos los operadores tienen que hacer eso, se va a afectar a la baja», dijo durante su presentación.
Los representantes criticaron la ausencia de personal técnico para argumentar que el retiro implicaría riesgos.
Representantes de la Supen y del Banco Central argumentaron que el ROPC no era un fondo maduro. El objetivo es que este acuerdo entregue a los pensionados el 20% de su salario para que sean considerados maduros. Ahora llega al 15%. Se estima que podría alcanzar una tasa de renovación de hasta el 35%.




